La afinidad de AEDES AEGYPTI con ciertas plantas
Raúl E. Campos
Vivir rodeado de naturaleza es un placer para quienes lo pueden hacer, abrir la ventana y ver un jardín rebosante de plantas con flores visitadas por mariposas, es una de las satisfacciones de la que no deberíamos privarnos. Un espacio verde, también es una invitación para los pájaros, que con sus cantos nos deleitan cada mañana. Cada jardín por más pequeño que sea, nos brinda un espacio que nos permite desconectarnos de las pantallas, que en los últimos tiempos han ido invadiendo nuestras vidas. El exceso de urbanismo en ciertas ciudades nos ha llevado a que nuestro propio espacio natural, sea tan solo un pequeño balcón, si lo adornamos con plantas.

Pero debemos estar atentos porque a veces la naturaleza nos juega una mala pasada. Algunas plantas han desarrollado estructuras que les permiten retener agua durante las lluvias, o cuando las regamos. Ese agua le brinda a la planta cierto frescor, pero también invita a algunos insectos a depositar sus huevos, para que en esos minúsculos “charcos” se críen las larvas que en un tiempo no muy prolongado, se van a convertir en adultos voladores, al menos así ocurre con el conocido y tan temido, Aedes aegypti, el transmisor del dengue, Zika y chicungunya.
Existe una gran variedad de plantas que acumulan agua, algunas entre sus hojas y otras en sus tallos, entre ellas podemos encontrar a las Bromelias, Oreja de elefante, Filodendon (= Phylodendrum), y muchas cañas cuyos tallos son huecos, también en los árboles se forman huecos cuando se tornan viejos y se rompen sus ramas. Es suficiente con poner la palabra FITOTELMATA en un buscador (google por ejemplo) y podrás identificar fácilmente el aspecto de esas plantas, para saber si en tu casa tenés alguna de ellas.

Si en “tu espacio verde” tenés alguna de esas plantas debes tener precaución y un cuidado especial con ellas. Lo más importante es evitar que quede agua acumulada entre sus hojas luego de las lluvias o del riego. Para ello, podes agregar arena o aserrín de madera, para que no quede espacio para el agua. De ese modo evitas tener un criadero de Aedes aegypti en tu casa, y podés seguir disfrutando de la naturaleza sin correr riesgo. Pero tenés que tener la perseverancia de revisar al menos una vez por semana cada planta, porque muchas veces la arena o el aserrín se escurren y van dejando espacio para el agua. Y si hay agua, el Aedes aegypti inmediatamente va a ir a poner sus huevos. Por eso, con esas plantas debes estar atento/a, y en cuanto ves un poco de agua volver a rellenar con arena o aserrín. Así, todas las mañanas, podés abrir la ventana y ver un jardín con plantas rebosantes de flores y sin mosquitos.