Investigador de CONICET, por dengue en Argentina: “Ahora el contagio está empezando a bajar”

Fuente:
30 de abril de 2020
Diario26.com
https://www.diario26.com/283113–investigador-de-conicet-por-dengue-en-argentina-ahora-el-contagio-esta-empezando-a-bajar

El biólogo Nicolás Schweigmann, investigador del Conicet y de la UBA, habló en con RADIO LATINA. Sostuvo que con las bajas temperaturas, la situación en Argentina deberá mejorar.
Con claridad advierte que las fumigaciones masivas no sirven, que el aedes aegypti -el vector del dengue- no pica a “oscuras” y pone en foco los lugares en los que se cría y reproduce.
Es una oportunidad para conocer a fondo un mosquito que hay que aprender a controlar con eficacia y sin poner en riesgo la propia salud.

El dato que arroja la Argentina es preocupante: más de 43.000 casos solo en lo que va del año.

Dijo Nicolás Schweigmann, tras la primera consulta sobre lo complejo de la situación que afronta la Argentina: “Es complejo, pero ahora el contagio está empezando a bajar, y ahora este sábado que viene el frío, va a bajar la transmisión”.

“El dengue afecta a todos, depende de dónde están los mosquitos infectados y qué infectó a esos mosquitos. Porque siempre es una persona que llega a una manzana donde hay mosquitos e infectas a todos los vecinos o al grupo de gente que está en esa manzana”, sostuvo.

También consultado sobre la mejora en los contagios del dengue con las bajas temperaturas, cosa que no sucede con el Coronavirus, dijo el biólogo en RADIO LATINA: “Con el frío, los mosquitos empiezan a hacerse más lentos, por lo general sucede en la segunda semana de mayo”.

https://youtube.com/watch?v=JUb8ARHuSWU

Entrevista completa en RADIO FM LATINA 101.1.

Otro dato importante es que los mosquitos “buscan el calor y buscan entrar a las casas. Pero lo que va a suceder es que al hacer eso no van a generar más huevos y van a quedar esperando a la primavera que viene”.

De este modo, Nicolás Schweigmann sostiene que en los días que vienen, y nuevamente con temperaturas más bajas en Argentina, la dura situación dada por el avance del dengue debería mostrar una curva achatada o en descenso.

Derribando mitos, desmintiendo “fake news” y otros conceptos errados sobre Aedes aegypti y el dengue

Dra. Magdalena Laurito
Dr. Raúl E. Campos

Grupos de Investigación sobre Mosquitos en Argentina (GIMA)

Fake News Mosquitos en Argentina

Desde hace muchos años escuchamos en la televisión sobre el mosquito Aedes aegypti como vector del virus dengue, pero sin prestarle mucha atención. No fue sino hasta 2009 que la palabra DENGUE empezó a tener más peso, y con el pasar de los años cobró más protagonismo. A pesar de que podemos encontrar mucha y muy buena información (y otra no tan buena) sobre este mosquito y la enfermedad que trasmite, causada por el virus del dengue, aun así seguimos permitiendo que el mosquito se siga criando en nuestras casas. En este año 2020, una gran epidemia de dengue azota a varios países de Latinoamérica, incluido el nuestro, aunque quedó opacada por la pandemia de coronavirus. Como dijimos, hay mucha información buena, pero en esta época de “viralización”, también hay mucha información errónea circulando en las redes sociales, por eso queremos aclarar algunos conceptos que no solo faltan a la verdad, sino que pueden comprometer nuestra salud.     

 “Las larvas del mosquito se crían en agua limpia”. Hasta hace no mucho tiempo se consideraba que la hembra de Aedes aegypti colocaba los huevos en lugares que acumulaban agua limpia. Actualmente se sabe que las larvas de este mosquito se desarrollan también en recipientes que acumulan agua con abundante materia orgánica, lo que le da un aspecto de agua sucia como se observa en floreros, recipientes sin uso y recipientes con basura, entre otros.

 “El estado no limpia el canal y está lleno de mosquitos”. Si bien los gobernantes deberían predicar con el ejemplo manteniendo limpios cauces de arroyos y canales que atraviesan las ciudades que pueden servir de lugares para que se desarrollen larvas de mosquitos, hay que resaltar que la hembra de Aedes aegypti coloca los huevos en recipientes medianos a pequeños y no en arroyos, charcos, zanjas ni lagunas. Existen otras especies de mosquitos que habitan en nuestras ciudades que prefieren este tipo de ambientes para que sus larvas se desarrollen, pero éste no es el caso de Aedes aegypti. Esta especie vive dentro y alrededor de nuestros hogares y las hembras prácticamente no se alejan, o lo hacen muy poco, para colocar sus huevos de los cuales nacen las larvas (etapa inmadura que se desarrollará dentro del agua hasta convertirse en un mosquito adulto). Lo que sí debiéramos exigirnos a nosotros mismos, que somos también el estado, es mantener nuestros espacios sin objetos a la intemperie ni basura, ya que cualquier recipiente (juguetes, tapa de botella, vaso de yogur, botella abollada, etc.) que pueda acumular agua de lluvia es un potencial sitio para que la hembra coloque sus huevos y se desarrollen las larvas. Es tarea de nuestros gobernantes que tanto cursos de agua como vías del tren y terrenos baldíos se mantengan desmalezados y sin basura.

“¿Qué esperan para fumigar?”. Fumigar implica esparcir un veneno para matar organismos, en este caso mosquitos. Ese veneno puede afectar nuestra salud, sobre todo la de personas con problemas respiratorios o alérgicos, como también a niños y ancianos. Además, fumigando no matamos a todos los mosquitos sino que algunos quedan vivos, se siguen reproduciendo, y su descendencia será cada vez más resistente. Eso nos obliga a tener que utilizar cada vez dosis mayores de insecticida o venenos más potentes, los cuales también son más tóxicos para nosotros y el medio ambiente. Las fumigaciones, se recomienda que las hagan las autoridades sanitarias, sólo cuando se confirma que una persona está infectada con dengue, rociando su casa y las inmediaciones.

 “¿Por qué si todos los días tiro insecticida en mi casa siempre tengo mosquitos?”. Si bien pude haber eliminado los recipientes que juntan agua, revisado que no haya nada que junte agua en el techo, tapado el tanque de agua y limpiado las canaletas de desagüe, si mis vecinos no son igual de cuidadosos y toman las mismas precauciones que yo, seguiré teniendo mosquitos y, en consecuencia, tirando insecticidas. Estaré, de ese modo, propiciando que los mosquitos sean cada vez más resistentes, sin resolver el problema principal, que es eliminar los criaderos. Mi casa va a seguir teniendo mosquitos, y yo tirando más insecticidas, si mis vecinos no eliminan los criaderos, ya que Aedes aegypti se estima que puede desplazarse 100 metros desde el recipiente en donde se crió.

“¿Todos los Aedes aegypti me pueden picar y transmitir dengue?”. No, ya que no todos los mosquitos Aedes aegypti están infectados con el virus del dengue. Un Aedes aegypti se infectará con el virus del dengue sólo si pica a una persona que lo tiene en su sangre, y luego de unos días, esa hembra podrá transmitir el virus cuando vuelva a picar. Cuando una hembra se infecta, podrá transmitir el virus durante toda su vida a todas las personas que pique.

“Los mosquitos no me dejan dormir”. No es el mosquito Aedes aegypti el que no te deja dormir, sino otra especie de hábitos domésticos y nocturnos.En todo el mundo hay más de 3000 especies de mosquitos, y en nuestras ciudades, particularmente en nuestros hogares, son comunes otras especies que tienen hábitos diferentes al de Aedes aegypti. Éste pica durante el día y prefiere hacerlo en zonas bajas del cuerpo como piernas y pies, aunque puede también hacerlo en otros horarios y en otras partes del cuerpo. La especie que suele picar de noche y que nos zumba cerca de los oídos, al igual que Aedes aegypti es doméstica, pero no transmite el dengue.

“Yo no tengo nada que junte agua”. Si bien yo puedo ser cuidadoso y no tener recipientes en donde se puedan criar las larvas de Aedes aegypti (tanque de agua tapado, techo sin cosas que acumulen agua, canaletas limpias, y ningún recipiente que junte agua), si mis vecinos no son igual de cuidadosos, voy a seguir teniendo mosquitos en mi casa, aunque no se estén criando en ella. Es por eso que debemos mirar más allá de las paredes de nuestro patio y pensar en nuestra manzana como una unidad que se debe mantener sin mosquitos. Entre todos, tenemos que aspirar a vivir en un ambiente saludable. Esto se logra trabajando entre todos los vecinos de la manzana como si ésta fuera nuestra propia casa. Al problema del dengue, al igual que la actual pandemia por el Coronavirus, lo tenemos que resolver entre todos.

“Hay vecinos que no mantienen limpias sus piletas durante el invierno, y cuando llegan los primeros calores están sucias y llenas de mosquitos”. Algunas especies de mosquitos pueden colocar huevos en piletas de lona o en sus pliegues e incluso en piletas más grandes de material. Las piletas de lona, en especial cuando están a medio llenar con pliegues, pueden ser usadas por Aedes aegypti. Se recomienda vaciarlas, secarlas y guardarlas cuando no se utilizan. Las piscinas de material, por el contrario, raramente son usadas por esta especie. Se las debe mantener limpias todo el año para evitar que proliferen otras especies de mosquitos.  Aedes aegypti prefiere colocar los huevos en recipientes pequeños a medianos que se encuentren en lugares sombríos, protegidos de la luz y en el interior de nuestras casas o patios.

La solución para no tener Aedes aegypti en nuestro barrio no depende únicamente de las acciones que realicen los gobernantes, sino principalmente de nuestra predisposición a mantener nuestras casas libres de cualquier recipiente que pueda llenarse con agua durante las lluvias o el riego de nuestras plantas. Para ello debemos trabajar en comunión con nuestros vecinos.  

El jardín del fondo… el rincón del olvido

Reflexiones Ambientales Urbanas (45)

Aunque no todos tienen la fortuna de vivir en casas con espacios abiertos, quien la tiene sabe de qué se trata, y quien no, sospecha sus bondades con la esperanza de vivenciarlas algún día. Un espacio verde propio equivale a una vida más saludable, da lugar a momentos de recreación y de distensión. Nos permite quedarnos en casa sin sensación de encierro. Nos permite compartir. Plantas y animales, a los que vemos crecer cada día, conforman nuestro entorno cotidiano e íntimo. Es verdad, nos reconforta, tal vez no podemos definir cómo, pero nos hace bien.

Uno de estos espacios es comúnmente un jardín en el frente, usualmente pequeño, cuyo cuidado y dedicación no nos demanda más tiempo que el conjunto del resto de la casa. Para él buscamos prolijidad y estética; es la bienvenida a nuestras casas, nos representa. Queremos que se vea bien, bello, colorido, acogedor. Su contraparte trasera, de existir, no corre la misma suerte. Los jardines del fondo frecuentemente se convierten en el desván de la casa. Allí reposan objetos olvidados o temporalmente en desuso, o pueden ser la morada final de aquello de lo que no sabemos cómo deshacernos. Algunas de esas cosas son relativamente pequeñas y movibles, como tachitos, latas, botellas, baldes, macetas, o partes de otras estructuras mayores (por ejemplo, partes de juguetes, de autos, etc.) a los que rotulamos como “objetos que ya no sirven”. Estos últimos deberían ser los más fáciles de descartar cuando nos piden eliminar potenciales criaderos de mosquitos en domicilios, tal como lo solicitan las campañas y/o programas de prevención del dengue para el control de su vector: el mosquito Aedes aegypti. Ellos constituyen los peligrosos “cacharros” a los que refieren en los medios. ¿Por qué es importante eliminar recipientes que no sirvan o evitar que aquellos en desuso queden expuestos a la acumulación accidental de agua? Porque en pocos días todo ellos pueden convertirse en hábitats para el desarrollo de esta especie: las hembras oviponen sobre las paredes internas de los recipientes disponibles. Al acumularse agua, esos huevos eclosionan y nacen las larvas, que luego de un lapso corto se transforman en pupas, de las que en breve emergen los adultos.

A los jardines los asociamos con verde, con jardinería, con naturaleza, y no tenemos en cuenta otros objetos que no les son propios y que accidental o voluntariamente puedan albergar. Los jardines necesitan ser cuidados regularmente, y eso incluye el control de todo aquello que encontramos allí, incluso instrumentos que empleamos para su mantenimiento. En verano debemos dedicarles más tiempo y con mayor frecuencia (dado que el ciclo de vida de los mosquitos se acorta mucho, y en alrededor de una semana pueden emerger mosquitos adultos).

Muchos dispositivos móviles son muy bien reconocidos por nosotros: los porta-macetas y sus platitos o bases, los recipientes a modo de regadera, los baldes; pero también deberían ser considerados de especial cuidado los que albergan plantas enraizando en líquido, los floreros, los depósitos de agua de lluvia, entre otros.. Por diversos motivos –porque estuvimos muy ocupados, porque el tiempo climático lo impidió, etc.- estos elementos cotidianamente en uso pueden ser abandonados temporalmente, y así convertirse en criaderos de Aedes aegypti y de otros mosquitos.

En los fondos de los terrenos también es usual encontrar piletas de distintas dimensiones, que suelen quedar desatendidas con la llegada de los días fríos. El mismo destino tienen, a veces, fuentes ornamentales y bebederos de animales domésticos o de pájaros silvestres. La inspección de todos los sitios mencionados debería estar incorporada a nuestra recorrida frecuente por estos sectores.

A todas las situaciones descriptas aquí se suma que tanto la vegetación muy exuberante como un césped muy crecido pueden servir de refugio a los mosquitos adultos, por lo que forman parte del cuidado responsable esperado para nuestro jardín.

Ninguna de las situaciones planteadas debería privarnos de gozar de un jardín en casa. Pero necesitamos reconsiderar estos espacios, recuperar su sentido placentero y seguro en cuanto a que se mantenga en condiciones saludables para todos, además de su belleza y confortabilidad.

El tiempo que le dediquemos al cuidado de nuestros jardines es la mejor inversión para la salud, hoy y siempre.

Nora E. Burroni
Lab. de Estudio de la Biología de Insectos, CICyTTP-CONICET- Entre Ríos.
Laura Peresan
Grupo de Epistemología, Historia y Didáctica de las Ciencias Naturales.
Raquel M. Gleiser
Ecología de Artrópodos CREAN-IMBIV, CONICET-UNC – Córdoba

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Los recursos necesarios para la supervivencia del mosquito Aedes aegypti que explican la verdadera forma de prevención

Reflexiones Ambientales Urbanas (44)

Todas las funciones biológicas del mosquito Aedes aegypti son llevadas a cabo con éxito en el entorno humano. Incluso pueden vivir en un ambiente urbano árido (como la ciudad de Catamarca) porque el ser humano aporta artificialmente la humedad del ambiente que los insectos necesitan para sobrevivir. La evapotranspiración de las plantas presentes en los patios, jardines, huertas, etc. aportan humedad al aire. A su vez la propia vegetación, las rejillas con agua, los sitios oscuros y húmedos dentro de las viviendas (baños, bajo la cama, detrás de los muebles, etc.) sirven de refugio para los adultos cuando están en reposo.

El mosquito Aedes aegypti necesita por lo menos de tres recursos para que su ciclo de vida pueda completarse: a) disponer de alimento suficiente en forma azúcares vegetales, que consigue entre las flores o frutas presentes en los predios que se encuentran en un poblado. b) las hembras necesitan disponer de suficiente sangre (preferentemente humana) como fuente de proteínas para multiplicarse (para la producción de huevos). c) disponer de agua acumulada en recipientes de paredes sólidas para depositar sus huevos, y que el agua permanezca el tiempo suficiente para, por un lado, producir alimento para la larvas, como microorganismos a partir de pequeños restos orgánicos vegetales (hojas, restos de flores, etc.) o animales (artrópodos muertos) en descomposición, y por otro para que las larvas y pupas puedan completar su desarrollo. Las hembras colocan sus huevos pocos milímetros por sobre la superficie de agua. Los huevos resisten períodos de sequía y eclosionan cuando entran en contacto con el agua. Están adaptados a una dinámica de llenado con agua y de vaciado (o evaporación) y un posterior llenado para que los huevos eclosionen al entrar en algún momento en contacto con el agua.

El sentido común nos dice que no tendría sentido eliminar toda la vegetación de una zona urbana ya que forman parte de la calidad de vida de los seres humanos que habitan un barrio. Por otra parte sería ridículo eliminar a todos los seres humanos y sus mascotas En cambio, solo tiene sentido eliminar el tercer recurso fundamental para que Aedes aegypti pueda proliferar: el agua acumulada en los recipientes del entorno domiciliario. Es por ello que las medidas de prevención más efectivas apuntan a la eliminación de recipientes que puedan acumular agua. Y pasando a otro plano, hay un recurso extra con el que cuenta este mosquito para ser tan exitoso: la falta de compromiso de gran parte de la población para trabajar en la prevención.

Esto puede estar motivado en varias razones: el creer que es un tema que deben resolver las autoridades (delegar responsabilidades), el imaginario de que el aporte individual no suma (cuando realmente es lo que más aporta) y fundamentalmente la falta de información válida para enfrentar el problema.

Si no construimos entre todos una conciencia colectiva de que somos parte del problema y de la solución, estamos condenados a repetir nuevas e innecesarias epidemias.

Nicolás Schweigmann
Grupo de Estudio de Mosquitos, EGE – IEGEBA, FCEyN-UBA CONICET.
Raquel M. Gleiser
Ecología de Artrópodos CREAN-IMBIV, CONICET-UNC – Córdoba.
Leonardo Horacio Walantus
Centro de Investigaciones Entomológicas, Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales Universidad Nacional de Misiones.
Gustavo C. Rossi
Centro de Estudios de Parásitos y Vectores, CCT La Plata-CONICET-UNLP.
Corina Berón
Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Biotecnología (INBIOTEC) CONICET.
Elena Beatriz Oscherov
Vicepresidenta de la Asociación Parasitológica, Argentina (Ex Profesora Titular de Biología de los Artrópodos y Biología de los Parásitos). FaCENA, UNNE Corrientes.

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Intervenciones ambientales

Reflexiones Ambientales Urbanas (43)

Cuando nuestros hijos desatienden el estudio decidimos intervenir para remediar la situación. Solemos insistir (hasta el cansancio si fuera necesario) para que realice su tarea escolar y estudie. Para deshacerse del fastidio de nuestra insistencia, el niño se pondrá a estudiar en una modificación de conducta por condicionamiento negativo, es decir, donde el cambio de conducta busca remover o restar un estímulo adverso. Sin embargo es posible que no ocurra tal cual lo planeamos. Nosotros solo modificamos el ambiente introduciendo la molestia, es la parte que garantizamos, pero la respuesta debe surgir del niño.

Las intervenciones en el ambiente natural suelen seguir los mismos patrones culturales y de esa manera se obtienen resultados equivalentes a las intervenciones en el ambiente familiar.

Pensamos por ejemplo que si alteramos el ambiente utilizando productos químicos, el mosquito no tendrá otra forma de evitar nuestra acción que desaparecer del lugar. Pero tal acción iría contra su propio designio de reproducirse y dar continuidad a su carga genética, su mandato natural. Al modificar el ambiente lograremos avanzar con nuestro designio en el corto plazo, pero a más largo plazo, lo más probable es que el mosquito descifre la formas de evadir nuestra acción y continúe con su designio permanente de vivir y reproducirse en un tan favorable para él , como lo es el ambiente próximo al ser humano . Tal como los padres suelen creer que están haciendo estudiar a los hijos, nos permitimos creer que estamos alejando a los mosquitos. La realidad es otra, solo estamos posibilitando nuevas conductas que finalmente, y con alta probabilidad, se sumarán al deterioro familiar o del ambiente urbano.

Pareciera que todas las intervenciones ambientales se guían por el mismo pensamiento mágico: que el sujeto de nuestra intervención ha de actuar como nosotros lo planeamos.

¿Pero acaso las intervenciones ambientales no se planean en el laboratorio? Efectivamente se planean en el laboratorio, es decir en un ambiente distinto al de aplicación. Si volvemos al ejemplo de la familia, es como si la intervención se planeara en un instituto en el cual el tutor o encargado está permanentemente dedicado a monitorear al niño y a establecer las correcciones del caso (comer a tal hora, acostarse y levantarse a determinada hora, etc). Esa situación no ocurre en ningún hogar, los padres trabajan dentro o fuera de la casa, tienen otros hijos y otras tareas que realizar. El ambiente de la casa difiere sustancialmente del ambiente del instituto de investigación en conductas del niño. En el laboratorio se suele trabajar sobre el corto plazo, con todas las variables de relevancia controladas y con poblaciones de laboratorio que están adaptadas a tales condiciones de desarrollo y conservación. Normalmente estas poblaciones de mosquitos de laboratorio no tienen la misma respuesta a los estímulos que las poblaciones nativas ni se les permiten evolucionar de acuerdo a las nuevas condiciones ambientales, por lo tanto no siempre la extrapolación de resultados resulta válida. En concreto, se atribuyen a la especie comportamientos que son propios de la misma en el ambiente laboratorio, o lo que es lo mismo, se desprecia la componente ambiental-adaptativa de la especie.

¿Son entonces todas las intervenciones igualmente riesgosas? Ciertamente no es así, los riesgos están en función de las posibilidades de retrotraer la intervención a las condiciones previas y las características de la especulación teórica que media entre lo realizado en el laboratorio y la situación ambiental.

En próximos comentarios daremos ejemplos históricos de intervenciones ambientales y cómo funcionó en el mediano y largo plazo lo planeado.

Hernán G Solari
Dinámica de sistemas complejos, Física-FCEN-UBA e IFIBA-CONICET.
Leonardo Horacio Walantus
Centro de Investigaciones Entomológicas, Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales Universidad Nacional de Misiones.
Elena Beatriz Oscherov
Vicepresidenta de la Asociación Parasitológica, Argentina (Ex Profesora Titular de Biología de los Artrópodos y Biología de los Parásitos). FaCENA, UNNE Corrientes.
Gustavo C. Rossi
Centro de Estudios de Parásitos y Vectores, CCT La Plata-CONICET-UNLP.
Corina Berón
Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Biotecnología (INBIOTEC) CONICET.
Nicolás Schweigmann
Grupo de Estudio de Mosquitos, EGE – IEGEBA, FCEyN-UBA CONICET.

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